Friday, February 26, 2010

paranoia

Cada sombra me mira, todos los ojos me siguen. Sus miradas conspiran a mis espaldas. Mal disimulados malos deseos hacia mí. Sus expresiones cambian, su mirada es imperceptiblemente más intensa. Justo más allá de mi visión periférica, los veo darse vuelta y murmurar, gestos amenazantes, se acercan. Cada sombra me mira. Escucho pasos que no están ahí, o quizás lo están, pero son tan hábiles de mezclarse en esa selva de pasos y pasar desapercibidos. Cada paso es un cuchillo, y cada hombre lleva una puñalada entre sus labios. Las mujeres, libros abiertos que lanzan sus plumas negras. Cada sombra me mira, todos los ojos me siguen sin piedad, sabiendo. Sabiendo que sé, sabiendo que sé que saben que sé. Y sé que me esperan, al acecho, expectantes. Si tengo sólo un momento de debilidad, como buitres sobre mis carnes a desgarrar caerán. Lo saben, sé que lo saben, saben que sé. Por eso al acecho, invisibles, indistinguibles. Y cada sombre me mira, me sigue, silenciosa, esperando, expectante, me voy debilitando, me voy apagando. Sus ojos, sus ojos ciegos me siguen, lo sé, puedo sentirlo con el rabillo del ojo, puedo escuchar sus murmullos en mi cabeza, puedo sentir sus alientos malintencionados, siguiéndome por la calle, fingiendo que están haciendo lo suyo, pero siguiéndome, contándose hacia dónde voy, con quién hablo. Sus ojos me siguen. Cada sombra me mira, disimulando mal sus hacia mi malos deseos... Cada sombra me mira... sólo Ellos pueden salvarme, en su eterno sueño durmiendo por siempre estarán, y cada sombra lo sabe, cada individuo es un cuchillo, cada respiración, una aguja en mis ojos. Cada sombra lo sabe; sólo Ellos pueden salvarme. Sus nombres, sus nombres voy a susurrar, me siguen, los siento, casi los palpo, un algo en mi nuca, en el rabillo del ojo, un susurro.. Sálvenme, S-

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